La Rinoplastia es la cirugía que modifica la forma y función de la nariz. Es una de las cirugías más demandadas actualmente en nuestra especialidad, ya que modifica uno de los componentes centrales de la cara y con ello de la estética facial en general.

Con este procedimineto es posible aumentar o reducir el tamaño de la nariz o de los orificios nasales, cambiar la configuración (forma del dorso o de la punta) o el ángulo comprendido entre la nariz y el labio. Este tipo de cirugía, que se utiliza también para corregir defectos de nacimiento o causados por un accidente, también subsana problemas de respiración nasal.

Las necesidades de cada persona pueden ser muy diferentes, desde grandes cambios a pequeños refinamientos. Todo dependerá de lo que el o la paciente necesite, pero no hay que olvidar que la forma y el tamaño de nuestra nariz afecta de manera muy importante a la percepción de la armonía del rostro, debiendo estar en desequilibrio con el resto de las características de la cara

La rinoplastia puede realizarse en cualquier paciente mayor de 18 años sin contraindicación quirúrgica por alguna otra patología, y en menores de 18 años (mayores de 16 años) con autorización de los padres.

La cirugía requiere anestesia general, y el ingreso del paciente puede variar desde el alta dentro del mismo día de la cirugía hasta el ingreso por una noche. Este procedimiento puede realizarse de dos formas distintas: abierta (con una incisión oculta en la columnela nasal) o cerrada, dependiendo de las preferencias del cirujano y según el cambio que requiera cada paciente. Con cualquiera de las 2 técnicas, el objetivo es modificar la anatomía de los cartílagos y huesos nasales para conseguir una forma lo más perfecta posible según el rostro de cada paciente y, por otra parte, corregir cualquier alteración de la respiración asociada.

Después de la cirugía el paciente queda con una férula nasal que debe usar por una semana y dependiendo del tipo de modificación, se puede requerir tapones nasales los cuales se retiran  a las 24 o 48 horas. Posteriormente, debe usar una tela de compresión nocturna por 2 semanas, y evitar deportes de contacto por al menos un mes. Habitualmente es posible retomar la actividad laboral después de 7 días.