Con el tiempo, los tejidos de la cara en su totalidad (hueso, grasa, piel y tejido subcutáneo) sufren pérdida de elasticidad e hidratación, disminución en la capacidad de regeneración de las células y, por consiguiente, una atrofia y caída de estos, lo que unido a factores externos como la exposición solar, el consumo de tabaco y el stress, producen en su conjunto lo que denominamos envejecimiento facial. La mayor parte de los pacientes se quejan de la presencia de arrugas profundas, laxitud de la piel, caída de las cejas y mejillas con pérdida de su volumen; del aumento  de los surcos entre las mejillas y la boca, pérdida de la definición de la línea mandibular y aparición de papada.

Existe un número de técnicas quirúrgicas que se usan dependiendo del sector de la cara que se busca rejuvenecer. Para la frente, cejas y contorno de ojos se realiza lifting frontal, para las mejillas y zona media de la cara se realiza lifting mediofacial, para el cuello lifting cervical. Sin embargo, suelen combinarse técnicas para lograr un rejuvenecimiento equilibrado, siendo las más frecuentes el lifting cervicofacial (tercio medio de la cara y cuello) y el lifting facial completo. También existe una técnica con cicatrices acortadas (MACS lift o “minilifting”) que tiene indicaciones más específicas según cada paciente. Actualmente es muy frecuente realizar también junto con el procedimiento una infiltración de tejido graso facial que aporta células madre y mejora el resultado de la cirugía. 

No existe una edad ideal en la cual se deba realizar un lifting. Todo depende del grado de envejecimiento que presente nuestra cara. El lifting facial es una intervención dirigida especialmente a personas a partir de los 40 años de edad, cuya cara y cuello comienza a “caerse”, pero la piel aún conserva la elasticidad. Esta cirugía puede realizarse también en personas más jóvenes que han desarrollado envejecimiento prematuro por factores genéticos o por una mayor actividad muscular. 

La cirugía consiste en rejuvenecer la cara mediante cicatrices ocultas en la zona de alrededor de la oreja. Ya que son múltiples los tejidos implicados en el envejecimiento, es muy importante corregir no sólo la piel, sino también las estructuras más profundas devolviéndolas a su posición inicial, donde residía cuando el paciente era más joven. La meta es rejuvenecer el rostro restaurando las líneas y contornos faciales produciendo un resultado natural.

La intervención dura habitualmente entre 3 a 7 horas, dependiendo del número de técnicas combinadas que se debe realizar según la indicación. Y puede realizarse con anestesia local con sedación o con anestesia general, siendo esta última la más habitual. La permanencia del paciente varía; puede darse el alta el mismo o hasta dos noches después de su ingreso.

Habitualmente las 2 primeras semanas postoperatorias cursan con moretones en distintas zonas de la cara e hinchazón, por lo que se recomienda durante este período reposo laboral. Para el inicio de ejercicios se recomienda al menos esperar 3 semanas.